La Escalada del Fluido: En dos años, el gas pasó del 1,7% al 11% de la canasta básica en Tierra del Fuego

Entre 2024 y 2026 el cargo fijo de la boleta de gas llegó a multiplicarse por 100. El impacto en los fueguinos.

El gas natural, esencial para la vida en la región subantártica, sufrió un fuerte incremento tarifario tras el repliegue del Estado Nacional argentino en su rol regulador. Un informe del Observatorio Social, Político y Económico (OSPE) del Instituto de Cultura Sociedad y Estado (ICSE) de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, AeIAS UNTDF muestra que el cargo fijo de la boleta de gas llegó a multiplicarse por 100 entre 2024 y 2026. También advierte que la nueva Ley de Zona Fría, sancionada el 24 de septiembre, deja sin descuento gran parte de la factura. Esta modificatoria provoca un fuerte impacto en la economía de los hogares fueguinos.


El OSPE del ICSE publicó el informe “La Escalada del Fluido: análisis tarifario del gas natural, la desregulación mayorista y su impacto en los hogares fueguinos (2024-2026)”;, elaborado por las docentes investigadoras Mg. Patricia Vara, Mg. Cinthia Naranjo, Dra. Libera Guzzi y Dra. Nadia Finck.
El estudio compara boletas testigo de Camuzzi Gas del Sur de abril de 2024, 2025 y 2026, de las ciudades fueguinas y de distintas categorías de consumo. En abril de 2024, la boleta testigo promedio era de $5.375 y equivalía al 1,74% de la Canasta Básica Total (CBT) que publica el IPIEC. Un año después, la boleta llegó a $59.121 y pasó a representar el 14,14% de la CBT. En abril de 2026 se mantuvo en el 11,13%.

Así, el peso del gas sobre la canasta básica se multiplicó por ocho en un año y quedó por encima del 10%, el umbral de referencia de la pobreza energética. El informe señala que en latitudes subantárticas las familias no pueden reducir la calefacción sin poner en riesgo la salud y la habitabilidad de sus viviendas. Por eso el aumento se traslada a otros gastos esenciales, como alimentos, ropa o salud. Entre los principales hallazgos, las investigadoras identificaron que el componente que más creció fue el cargo fijo, que se paga aunque no haya consumo. Entre 2024 y 2026 se multiplicó por 101 en la categoría R2-1, por 94 en R3-2 y por 59 en R3-1. Los mayores aumentos no recayeron sobre quienes más consumen, sino sobre hogares de consumo bajo y medio.


Según el informe, este esquema “neutraliza los esfuerzos familiares de ahorro energético y transforma a la infraestructura básica en un peaje financiero ineludible” Zona Fría: se mantiene el beneficio, pero cubre menos La reforma del Régimen de Zona Fría que el Senado convirtió en ley el 24 de septiembre conserva el beneficio para la Patagonia, pero limita el descuento al precio del gas: el cargo fijo, el transporte y la distribución quedan afuera. Además, la ley elimina el 50% fijo y deja en manos del Poder Ejecutivo la definición del porcentaje.

En la boleta testigo analizada, la parte de la factura alcanzada por el descuento pasa del 88% al 57%. Si el Ejecutivo mantiene el 50% sobre el precio del gas, la factura aumentaría entre un 27,5% y un 31,5%. Si lo reduce, el impacto sería mayor. La ley también obliga al ENARGAS a garantizar el traslado automático del costo del gas a las tarifas. Así, incluso la porción de la boleta que conserva el descuento queda expuesta a las variaciones del mercado.
Por último, el informe destaca una paradoja: Tierra del Fuego es la segunda provincia productora de gas del país y la principal zona de explotación offshore; sin embargo, sus hogares pagan precios atados a valores internacionales con salarios en pesos. Por eso, las investigadoras concluyen que en la Patagonia austral el gas “no constituye un consumible suntuario ni un bien optativo”;, sino “un vector de habitabilidad indispensable para garantizar la supervivencia, la salud y el sostenimiento de la vida”.


Cabe destacar que el estudio realizado por la UNTDF advierte que la combinación de desregulación, nuevos criterios de subsidios y reforma del Régimen de Zona Fría cristaliza asimetrías sociales y compromete la habitabilidad sostenible en Tierra del Fuego, donde el gas es un recurso vital para la vida doméstica y productiva.